Una cita contigo

Imagina todas las citas, reuniones y labores que pones en tu agenda o en tu calendario. Y si no llevas una agenda, simplemente haz las cuentas de todo lo que haces en un día.

Todas las cosas de las que te ocupas: un hogar, unos hijos, la familia, el trabajo doméstico, las amistades, el trabajo, los demás…

Las mujeres muchas veces sostenemos múltiples actividades y responsabilidades al mismo tiempo. Porque nos toca, porque se nos exige o, simplemente, porque son cosas que disfrutamos hacer.

Pero en medio de todo eso, ¿cuándo te detienes a pensar de qué manera mantienes vivo tu fuego interno?

Ese fuego que te conecta con tu creatividad, con tu intuición, con tu sensibilidad y con aquello que para ti es sagrado.

Cuando una mujer cultiva una relación consciente y equilibrada con su energía femenina, puede abrir espacio para dar vida a sus proyectos creativos, a sus deseos y a aquello que quiere construir.

Lo femenino puede recordarnos lo sutil, lo intuitivo, la sensibilidad y la belleza interior. Y lo masculino puede acompañarnos desde la acción, la estructura y la dirección hacia nuestras metas.

No se trata de elegir uno sobre el otro, sino de encontrar nuestro propio equilibrio.

Por eso, así como ponemos tantas actividades en nuestra agenda, también podemos hacerle un espacio a una cita con nosotras mismas.

Puede empezar por algo muy sencillo:

Sentarte a tomar un café / un té tú sola.
Ver un amanecer o un atardecer.
Caminar por un parque.
Meditar.
Bailar.
Dibujar.
Ir al mar.

No tiene que ser algo extraordinario.

A veces, volver a ti empieza simplemente por hacerle un espacio a tu propia presencia.

Como nos recuerda Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos, existe en nosotras una naturaleza instintiva y profunda que necesita ser escuchada y alimentada.

Tal vez esa sea también una forma de cuidar a la mujer salvaje que habita en ti.

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